El «psicópata de Rodelillo» busca la libertad condicional por cuarta vez

Luis Carrasco Tapia cumple presidio perpetuo por la violación con resultado de muerte en contra de una menor de 17 años en 1998.

En Cooperativa, la abogada Karin Hein advirtió que «en el último informe de postulación se señala que está en alto riesgo de reincidencia y en un nivel alto de psicopatía».

 

Luis Carrasco Tapia, el denominado «psicópata de Rodelillo» condenado a presidio perpetuo por la violación con resultado de muerte en contra de una menor de 17 años en 1998 en Valparaíso, busca obtener la libertad condicional por cuarta vez.

La situación preocupa considerando el caso de Hugo Bustamante, único imputado por el crimen de Ámbar Cornejo y quien se encontraba en libertad condicional desde 2016, tras 11 años en la cárcel pese a una pena de 27 por un doble homicidio.

 

La abogada de la Fundación Amparo y Justicia, Karin Hein, detalló en Una Nueva Mañana de Cooperativa su lucha para impedir que Carrasco Tapia acceda al beneficio carcelario, indicando que «desde 2018 él está postulando, ha postulado cuatro veces y en septiembre podría postular la quinta».

«En el último informe de postulación que se presentó el año pasado se señala que está en alto riesgo de reincidencia; en su escala de evaluación de psicopatía están en un nivel de psicopatía alto y, además, se ubica en un alto riesgo de reincidencia en el mismo delito cometido», advirtió.

 

La jurista dijo que buscan ser escuchados por las comisiones encargadas de otorgar este beneficio para «recordarles de quién estamos hablando, qué delito cometió y sacarlo de una lista de 200 ó 150 condenados o más bien ponerle un destacador y decir ‘cuidado con éste’«.

«Ha sido difícil. Atisbamos hace años que aquí se requiere un cambio estructural del sistema que decide sobre las libertades condicionales«, dijo, sosteniendo que al no ser tribunales, las comisiones no tienen instancias para poder ser escuchados sus argumentos.

Hein reforzó que «el presidio perpetuo es de por vida» y que como sociedad hay que resguardarse de «un grupo de criminales que rompen la norma, que son un dolor de cabeza para los sistemas carcelarios a nivel mundial».

«El psicópata es complejo porque no son rehabilitables (…) no son muchos en el sistema mundial, pero ese pequeño porcentaje son aquellos que deben estar apartados de la sociedad porque son potenciales criminales de delitos como el de Ámbar«, sentenció.

 

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