Macarena Ripamonti, candidata a la alcadía Viña del Mar “Esto no es sólo déficit, es falta de empatía y de capacidades humanas para gobernar»

Macarena Ripamonti es la joven candidata Viñamarina que por primera vez en su vida llega a una papeleta, se enfrentará a otros dos candidatos este próximo domingo 29 de noviembre por la Alcaldía de Viña del Mar.

La investigadora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Valparaíso y Licenciada en Ciencias Jurídicas, ha ocupado su campaña para formar un equipo interdisciplinario de académicos, pobladores y usuarias de servicios públicos para levantar un programa participativo. Ripamonti sostuvo que “Los desafíos que tendrá la próxima administración son sin duda significativos, y quien pretenda solucionarlos al margen de la comunidad, con equipos altamente politizados o bajo soluciones elaboradas desde una racionalidad exclusivamente técnica, está destinado a fracasar y no hay más tiempo que perder”.

”El modelo de gestión participativa que proponemos, supone redoblar los esfuerzos en la elaboración de cualquier programa o política. Incorporar a la ciudadanía no es un asunto “romántico” ni sencillo de llevar a cabo, hay que trabajar en la entrega de herramientas y capacidades a la comunidad y por supuesto, partir por ser coherentes con nuestra propuesta. No podíamos llegar con un programa de gobierno municipal de 700 páginas, elaborado por equipos de profesionales desconectados de la realidad viñamarina, eso sería una contradicción.
Desde la comunidad, desde los usuarios, estudiantes, deportistas, cuidadoras de personas en situación de discapacidad, trabajadoras de la salud, etc., debe salir un diseño para pensar la ciudad, y esas bases trabajarlas junto a los mejores profesionales. A partir de este diagnóstico podemos trabajar con estrategia, sin improvisación o tincadas personales, es decir una Viña de Mar a 4, 8, 12 y 16 años más allá de nuestra gestión, más allá de nuestras narices.” señala Ripamonti.

“CUENTAS CLARAS CONSERVAN LA CIUDAD”
Por más de 16 años Viña del Mar ha tenido uno de los presupuestos más ricos de Chile, sin embargo la mala gestión nos llevó a un déficit de más de 17 mil millones de pesos. Hoy es el momento de la “transparencia y la corrupción cero partiendo por casa”. La educación cívica municipal debe dirigir nuestro proyecto. El día de mañana las autoridades serán otras, y la comunidad debe estar empoderada para evitar futuras malas gestiones que nos perjudiquen. Por ello debemos establecer: Formas directas de control ciudadano entregando educación cívica municipal que promueva la transparencia total que cada peso gastado. Auditorías convenidas con la Controlaría General de la República y servicios licitados para elevar los estándares de fiscalización más allá de la ley. Por último, “fin a las horas extras del personal directivo”. Altos sueldos municipales y personal de confianza deben tener sueldos éticos.

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