Opinión: “Coronar” en una sociedad de consumo y desigualdad

Por Carlos Carvajal Pino, Sociólogo y Magíster (c) en Prevención, Seguridad Urbana y Política Criminal (UAH)

Según Bauman, vivimos actualmente en una sociedad de consumo, la que se caracteriza por la busqueda de satisfacción de deseos que esta misma genera, publicitando y vendiendo una ilusión de felicidad. La insatisfacción constante de este deseo de felicidad se transforma en el motor y estrategia de la sociedad de consumo, puesto que el individuo se mantiene en una permanente busqueda de la felicidad.

Para la juventud, esta busqueda de felicidad y anhelo de autonomia económica, son parte de los procesos de transición a una vida adulta. Sin embargo, las posibilidades de alcanzar estas metas, son desiguales. En este sentido, America Latina y Chile, cuentan con altos indices de desigualdad, expresados entre otras cosas en el acceso desigual a la educación y el desempleo de la población juvenil, escenario en el cual surgen los “Ninis” (no estudian ni trabajan).  Estas desigualdades sociales quedan expuestas a los ojos de los jovenes excluidos, quienes toman conciencia de ella (deprivación relativa) generando una sensación de injusticia, resentimiento y frustración al no poder alcalzar la publicitada felicidad.

Frente a este panorama, durante los últimos años han surgido diversos grupos musicales de trap chileno que expresan claramente  este deseo de “coronar” en la vida, lo que se materializada en la capacidad de acceder a bienes materiales y lujos, lo que queda expresado en sus canciones con frases como: “yo quiero un ferrari, quiero una mansión”,  “de mi finca voy a ser el dueño” o “que a mi madre no le falte na´, una mansión le voy a comprar”. Estos niños y jovenes que  desde pequeños “la han pasao”, “se han paquiao”, que se han visto excluidos de la sociedad y donde las instituciones primarias de socialización como la escuela y la familia han fallado, buscan un camino alternativo para lograr las expectativas y metas que esta sociedad instala para “ser alguien”. Esta alternativa se abre camino a la “cima” a punta de Glock, punto 40 o la 23, las armas que dan estatus y validación dentro de la cultura juvenil asociada al Trap “pro delito”. Siempre “ready” en las calles con los “metales”, asumiendose como antisociales y legitimando la violencia y el delito como una alternativa para la generación de recursos y acceso a bienes, lo que podria ser interpretado como una estrategia inconciente de inclusión en esta sociedad.

En el marco de la sociedad de consumo, exhibir capacidad de consumir, valida a los individuos frente a los otros. Los niños y jovenes traperos no ajenos a esta necesidad, se muestran permanentemente “bien rankeaos” en “naves” de marcas lujosas tales como BMW, Camaro, Mercedez, Ferrari, etc. ostentando cadenas, pulseras, costosos relojes y vestuario de marcas exclusivas y siempre presumiendo la “facturacion de millones”.

En este contexto, surgen procesos de socialización alternativo, de legitimación de la violencia y  de valoración del delito lo que algunos autores llamarian “capital cultural perverso”, pero que son una respuesta violenta a la violencia estructural de la que muchos niños y jóvenes son victimas, es el camino de los excluidos en busqueda de la validación e inclusión en esta sociedad que los aplasta con la violencia más cruda, la invisibilización, como diria Galeano, el camino de los “Nadie”.

Fotografía principal: Francisco Farías – The Clinic