Las Salinas ¿zona de sacrificio?

El sector se encuentra profundamente contaminado por más de 84 años de procesos químicos de las empresas Copec, Esso, Shell y Sonacol, señaló Gonzalo Pávez, miembro de Movimiento un Parque para las Salinas.

El paño Las Salinas, en la ciudad de Viña del Mar, ha sido atractivo para la construcción de inmobiliarias, y la zona por más de 84 años fue utilizada como un almacén de hidrocarburos por distintas empresas petroleras.

“La empresa Copec quiere construir un proyecto inmobiliario con 22 torres de hasta 42 pisos en el paño Las Salinas, ocupando un espacio de 16 hectáreas aproximadamente. El sector se encuentra profundamente contaminado por más de 84 años de procesos químicos de las empresas Copec, Esso, Shell y Sonacol. Esto es un riesgo a la salud humana y la empresa pretende remover toda esta contaminación, exponerla en material particulado a la población de Viña del Mar y dañar así su salud. Además, agregarán bacterias que posiblemente pueden ser patógenas, por toda la información que hemos ido recopilando, poniendo en riesgo a la gente que está en el borde costero, como el Hospital Naval, los colegios que están cercanos al lugar y toda la población que se encuentra en Santa Inés, centro y los diferentes cerros que están dentro de un radio de dos kilómetros del paño Las Salinas”, señaló Gonzalo Pávez, miembro del Movimiento un Parque para Las Salinas.

Por otra parte, el miembro del movimiento nos aclaró que estos procesos nunca han sido estudiados porque no existe en el mundo un modelo que pueda evaluar la interacción de esta gran cantidad de químicos.

“El daño a la salud de todos estos procesos químicos nunca ha sido cuantificado, ni estudiado a profundidad. Estamos hablando de 84 años de procesos químicos en pleno borde costero viñamarino y de una forma totalmente negligente, porque como decía nunca ha sido evaluado esta exposición y daño a la población”.

“El tema central de la contaminación en Salinas es que no existe un modelo científico que pueda evaluar el daño que se generará en las personas del lugar. Y eso la empresa lo sabe y nunca ha hecho un estudio válido sobre ese tema porque no podrían llegar a ningún lado, ya que en el mundo no existe un modelo que pueda evaluar la interacción de una gran cantidad de químicos. Hay que recordar que son 70 químicos los que están interactuando y muchos de ellos son comprobados como cancerígenos. Esta contaminación perjudica la salud de los viñamarinos y viñamarinas”, concluyó Gonzalo Pávez.

En este sentido, hablamos con Camila Zárate, ex candidata a constituyente (distrito 7) por la lista del pueblo , activista del medio ambiente y vocera de Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT), quien nos señaló que, “La situación del paño Las Salinas, responde una política institucional de sacrificar territorios en función de la industria, los capitales privados y el lucro empresarial. Por esto, nos sumamos a la idea de que es absolutamente inviable desarrollar un proyecto inmobiliario en un lugar que prácticamente representa un “Chernóbil”, al medio de la ciudad de Viña del Mar”.

“La Constitución tiene una visión antropocéntrica, en donde solamente el ser humano está al centro de todo y es el único sujeto de derecho; y la naturaleza es un objeto de derecho humano. Por lo mismo entendemos la importancia de pasar a una manera no antropocéntrica de ver a la sociedad, donde podamos poner la naturaleza al centro y que esta esté sujeta a sus propios derechos. Entonces, a nivel de propuesta, una podría ser que la naturaleza en sí sea sujeta a derechos, como por ejemplo el derecho a la existencia o el respeto a sus ciclos. Y ya en esas medidas, donde podamos establecer sus derechos y al mismo tiempo una defensoría para que las comunidades puedan resguardar esos derechos, podremos establecer por fin la posibilidad de que ciertos territorios no queden al sacrificio industrial”.

En este contexto, la activista social nos señaló que, en Las Salinas, ya hubo una vulneración de derechos a la naturaleza, pero todavía es posible establecer un derecho a la justicia restaurativa, y que a nivel Constitucional es necesario establecer por una parte los derechos de la naturaleza como el derecho a la justicia restaurativa y una defensoría de la misma.

“Con respecto al paño Las Salinas, ya hubo una vulneración de derechos a la naturaleza, pero todavía es posible establecer un derecho a la justicia restaurativa, es decir que la prioridad sea la restauración de la naturaleza y que esta tienen que pagarlo aquellos que fueron culpables (los secuaces de Copec, por ejemplo) y no las personas que habitan en el territorio afectado. Al mismo tiempo es importante establecer, no solo en el ámbito de los derechos, sino que también en el ámbito de la planificación y ordenamiento territorial del Estado, tanto la planificación con un enfoque ecosistémico, como un mayor poder para los territorios y comunidades en lo que es la decisión, respecto de lo que sucede o no en sus territorios. Entonces, a nivel Constitucional es necesario establecer por una parte los derechos de la naturaleza como el derecho a la justicia restaurativa y una defensoría de la naturaleza, pero a la vez establecer también un ordenamiento territorial del Estado, participativo con enfoque ecosistémico que ponga en el centro otra forma de hacer economía, no desde estos capitales extractivos, sino una economía localizada a través del poder financiero y político de las comunidades y territorios que son parte del lugar en que hoy en día se emplazan estos proyectos”, finalizó Camila Zárate.

Por: Roberto Bravo.