Muerte de detective Vivanco escala a alto mando de la PDI: peritaje que concluye que compañero disparó estuvo 40 días oculto

La investigación por presunta obstrucción a la investigación por el homicidio de la subinspectora Valeria Vivanco recién comienza. Pese a que los tres policías que la acompañaban en el fatal procedimiento del 13 de junio fueron separados de sus funciones, han surgido interrogantes que deberán ser respondidas por las jefaturas de la Policía de Investigaciones. Una de ellas tiene que ver con la demora en la entrega de pruebas balísticas a la fiscalía y las sospechas de la adulteración del sitio del suceso, que serán aclaradas en una reconstitución de escena que tendrá lugar este lunes, a las 9 horas.

Quienes se dedican a realizar pericias científicas para indagar crímenes saben que uno de los resultados que más rápido se obtienen es el que establece si una persona hizo uso o no de un arma de fuego. Al percutar un disparo, tanto en la mano como en el brazo quedan atrapados restos de nitratos, plomo y antimonio, en definitiva, la pólvora que fue detonada. Bajo una simple prueba, en que se utiliza parafina para confeccionar una especie de guante sobre el sospechoso, se puede establecer a ciencia cierta si esa persona descargó un revólver. Es por este motivo que no encajaba en el puzzle policial en torno a la muerte de la subinspectora de la PDI Valeria Vivanco Caru (25 años), abatida en un procedimiento en La Pintana el 13 de junio pasado, el que estos informes demoraran tanto en llegar a manos de la fiscalía. Según cálculos internos entre que se obtuvieron los resultados y se socializó la información con el Ministerio Público pasaron cerca de 40 días. La situación ha hecho que la presunta obstrucción a la indagatoria pudiera incluso escalar a los altos mandos de la PDI, lo que es monitoreado atentamente por La Moneda.

La pesquisa no era menor. Dos personas se encuentran en prisión preventiva formalizadas por el supuesto asesinato de la joven policía, pese a que desde un inicio sus versiones no encajaban. Ellos eran quienes eran perseguidos por la PDI esa jornada tras cometer otro delito en el sector sur de la capital, pero cuando se entregaron a la justicia pidieron perdón por “haberla atropellado”. Sin embargo, Vivanco no tenía lesiones atribuibles a lo que decían los imputados. La joven falleció por un impacto de bala alojado en su estómago. Hace algunos días llegaron a manos del fiscal de la Unidad de Delitos Violentos de la Fiscalía Sur, Christián Toledo, los informes policiales que dieron un giro en esta historia. Uno de los acompañantes de la subinspectora, de grado detective, pese a declarar ante el Ministerio Público que no había ocupado esa tarde su arma de servicio, dio positivo a la prueba de nitratos. Pero eso no era todo. La munición alojada en el cuerpo de la víctima era compatible con las pistolas marcas Jericho que portaba el personal de la policía civil esa fatídica jornada.

¿Se ocultó la pieza del expediente?

Varias son las interrogantes que se apresta a aclarar el fiscal Toledo y el equipo del OS-9 de Carabineros que conformó para enfrentar esta causa por obstrucción a la investigación. Una de ellas es trazar en manos de quién estuvieron durante estos casi dos meses los peritajes balísticos. El propósito de los interrogatorios será establecer si hubo una orden desde la más alta jerarquía, es decir el jefe nacional de Homicidios, prefecto Juan Carlos Carrasco, o alguna otra jefatura para dilatar esta entrega o si hubo mera negligencia. Conocedores de esta causa sostienen que la PDI habría tenido el resultado de estos peritajes el 17 de junio. Al interior de la institución hay quienes apuntan que una de las cosas que podrían explicar esta situación es que, justamente, una semana después del deceso de la joven se produjo el cambio de mando en la PDI, ceremonia en la que salió Héctor Espinosa y asumió Sergio Muñoz. “Seguro no quisieron empañar el hito”, dice una alta fuente policial.

Otra situación que está en indagatoria es el primer resultado que entregó el médico forense de la PDI, que establecía como trayectoria de la bala que le quitó la vida a Vivanco con un ingreso en su abdomen, lo que coincidía con la versión entregada por los dos subcomisarios y el detective que “habían sobrevivido” al ataque de los imputados que perseguían esa jornada. Sin embargo, pericias del SML se contraponen a esta versión, dando cuenta que el disparo ingresó por la espalda de la subinspectora, lo que se condice con la actual hipótesis que indaga el Ministerio Público.

El lunes 9 durante la mañana se llevará a cabo en La Pintana, específicamente en Las Parcelas con Santo Tomás, la reconstitución de escena en que participarán los tres PDI que acompañaban a Valeria esa jornada y que, según sospecha la fiscalía, están faltando a la verdad. Una de las dudas que existe en los equipos policiales que han indagado el caso es la remoción de evidencia del sitio del suceso, sólo eso podría explicar que no se haya encontrado en el lugar el casquillo de la bala percutada esa tarde.

De hecho, en las primeras diligencias uno de ellos declaró ante la policía una dinámica de los hechos que hoy estaría casi del todo descartada. “Nos bajamos para realizar el control vehicular y control de identidad a estas personas, recuerdo que la subinspectora Vivanco baja con mayor rapidez y exposición, yo como estaba en el asiento trasero debí pasar por detrás del maletero para poder llegar ahí, en ese momento escucho el sonido de un disparo, el cual fue realizado por uno de los sujetos que se encontraban en el vehículo, impactando en la región torácica de la subinspectora, quien se desvanece en el lugar”, dijo uno de los blancos hoy de esta investigación y este posible vuelco investigativo.

Por La Tercera