Sacerdote autor de las más conocidas canciones de misa es acusado de abuso sexual

Cuatro exalumnos del Colegio Maristas de Chamberí, en Madrid, acusaron de abusos sexual al sacerdote español Cesáreo Gabaráin, autor de las canciones de misa más conocidas en lengua castellana, por lo que incluso ganó un disco de oro en España.

Según informa el diario El País, Gabaráin, quien falleció en 1991, a los 54, años y llegó a ser capellán y director espiritual del citado establecimiento, ahora será investigado por su excongregación y la arquidiócesis de Madrid.

«Era como el doctor Jekyll y mister Hyde. Por un lado, un cura carismático, popular, amigo de deportistas famosos y del Papa, y por otro, un pederasta. Algo inimaginable para todos los que le admiran», acusa Eduardo Mendoza, de 57 años, quien ya denunció al sacerdote en 1978.

Según el relato de Mendoza, el hecho ocurrió en un retiro espiritual en una residencia marista cercana a Madrid. «Dormíamos cada uno en una habitación. Tras la primera noche, mi compañero de al lado vino muy asustado a contarme que Cesáreo se le había metido en la cama y le había metido mano. Había abusado de él. Aún recuerdo su cara de terror», aseguró un denunciante.

De acuerdo con el relato, estos hechos fueron revelados a su tutor, quien los calificó de «muy graves» y se ocupó del tema, porque cuando volvieron a clases, en enero de 1979, Gabaráin ya no estaba.

Debido a la denuncia de Mendoza, Gabaráin fue expulsado del colegio en diciembre de 1978, sin embargo, pocos meses después, en marzo de 1979, fue nombrado como prelado personal del papa Juan Pablo II, cargo en que se desempeñó hasta su muerte.

Sus denunciantes y exalumnos desconocían el destino de este sacerdote, pero, en 1982, en la primera visita de Juan Pablo II a España, dirigió la orquesta y coro que interpretaron muchas de sus canciones, entre ellas la famosa ‘Pescador de Hombres’, en un multitudinario acto con jóvenes en el estadio Santiago Bernabéu, de Madrid, lo que fue un shock para varios de ellos.

«No se le castigó»

En tanto, Manuel Aguilera, hermano de César, otra de las víctimas del religioso, comentó al citado medio que «mi hermano volvía a su cuarto de ducharse y el padre Cesáreo entró e intentó abusar de él, pero llegaron sus compañeros y lo salvaron».

Aguilera recuerda también que su padre denunció lo sucedido al director del colegio, quien no lo negó y confesó que Gabaráin estaba «muy arrepentido», lo había pasado «muy mal» e incluso había «pensado en suicidarse».

«A este tipo no se le castigóla iglesia no hizo absolutamente nada y permitió que siguiera abusando de niños por donde fuera», concluye Aguilera.

La provincia marista Ibérica, a la que pertenece Madrid, aseguró que desconocía el caso y señala que los actuales responsables de establecimiento educacional eran muy jóvenes en ese entonces.

«Notabas su aliento»

Por último, Joaquín Tena, de 66 años, dice al diario español que los abusos del religioso comenzaron a fines de los 60 y que «te toqueteabate sobabate ponía la cara contra la suyanotabas su aliento. Tenía un buzón en la puerta donde podías verle dejando un papelito y él te llamaba en plena clase. Por eso empezamos a hacerlo, para perder clase, pero enseguida vimos que era para meterte mano».

Tena añade que «se iba a ver a su familia y nos dijo si queríamos ir con él. Fuimos cuatro y las dos veces pasó lo mismo: a la hora de dormir siempre había una cama de menos y uno tenía que dormir con él. Era algo que él preparó. Ninguno quería, lo echamos a suertes y las dos veces le tocó al mismo. No sé si pasó algo, este amigo nunca nos dijo nada».

En tanto, su hermano, Pedro Tena, relata que en 1975, Gabaráin «me llamó a su despacho, me pidió que me sentara en sus rodillas y me metió mano. Me empezó a meter la mano debajo del pantalón. Me salvé porque llamaron a la puerta y aproveché para irme. No creo en absoluto que lo mío fuera un caso aislado».

Como un best seller, las canciones de Gabaráin, que introdujeron por primera vez en las misas católicas el ritmo pop e instrumentos musicales propios del rock como la guitarra eléctrica y la batería, han sido traducidas a diferentes idiomas y se cantan en todo el mundo.