EL SOCORRISMO EN QUINTAY DESDE SU INTERNA

La profesión del socorrismo es algo tal ves no muy popular y vistoso, pero si tremendamente fundamental a la hora de resguardar por la seguridad y vida de las personas al interior de una playa. En conversación con Víctor “Andy” Salinas se pudo dar a conocer más en extenso lo que es esta disciplina.

Al ser consultado sobre como comenzó a practicar el socorrismo Andy comentó que, “todo empezó cuando a mi temprana edad, por ahí por los 12 años me arrancaba de la casa a Playa Grande que es una distancia como de 4 kilómetros y me iba con mi tabla. Formé una linda amistad con unos salvavidas antiguos en la cual ahí se pudo transmitir todos los conocimientos, a los 12 años ahí en la playa me llamó la atención el tema del socorrismo. Empecé a mirar, me gustó el tema y a los 14 años tuve mi primer rescate en Playa Grande, donde una persona estaba bañándose y lo pilló el ‘correntón 2’ y con mi tablita, la solté, y empecé yo a jalarlo hacia afuera con mis puras aletas y maniobra de brazos, la cual no tenía idea de técnicas de agarre, no conocía bien la playa de como entrar y salir por los correntones e hice el rescate a los 14 años en mi playa. Ahí partió todo, los salvavidas se dieron cuenta que tenía un potencial que se podía mejorar con el tiempo y aquí estamos, ya con matrícula profesional hace años, soy un salvavidas con experiencia sobre todo en playas con corriente y bandera roja donde se prohíbe el baño. A la fecha ya tengo más de 140 rescates en playa, más de alguno casi con pérdida de vida, gracias a Dios son todas a mi favor y con el tiempo uno se va ganando la confianza de la gente que vive aquí en tu pueblo por el trabajo que tú haces. No es un trabajo de verano, yo entreno todo el año buceando, entrenando, aprendiendo técnicas de primeros auxilios. Con el tiempo fui llamado por la Armada de Chile, nos llamaron a 33 salvavidas a nivel nacional y obtuve uno de los mejores rendimientos en ese curso.

Respecto a que fue lo que le llamó la atención de ser salvavidas, Víctor continuó relatando que, “lo que me llamó la atención fue el poder ayudar al prójimo con unos elementos tan simples, con tus aletas y tus conocimientos de primeros auxilios puedes hacer grandes cosas en un balneario, en una piscina, en un río. Ya es hora de que en los colegios empiecen a inculcar a los niños en educación física el tema de los primeros auxilios básicos, aunque sea una media hora. Eso fue lo que me motivó, después con el tiempo ya empecé a ejercerme como salvavidas profesional, después adquirí matricula profesional y lo que más me motivó a seguir aprendiendo fue cuando saqué a un chico de 12 años de una ola de 3 metros, en mi playa justo me tocó una ola grande ese día, fue uno de los primeros rescates que tuve y me motivó a seguir luchando y aprendiendo de esta profesión, lo tomé a pecho, me motivó a seguir creciendo como profesional en este tema. Cuando saqué al niño de 12 años con un ataque epiléptico, fueron 5 minutos que nunca había vivido en la playa, logrando con maniobras cardiopulmonares y primeros auxilios salvar al chico, fue una felicidad inmensa que sentí ese día. Desde ahí ya me empecé a hacer conocido por trabajar en una playa complicada, me empezaron a hacer ofertas de trabajo en playas con bandera roja, laguna verde, San Sebastián, Cartagena, es un gremio no tan grande en Chile, entonces nos conocemos la mayoría. Empecé a hacer clínica, a apoyar a salvavidas que estaban recién comenzando, para prepararlos, luego de haber hecho el curso en la Armada cuando fui llamado”.

Víctor Salinas hoy en día tiene una escuela donde le enseña a niños, jóvenes y adolescentes la disciplina del socorrismo, en relación a eso agregó que, “en mi taller tengo 3 categorías, niños de 6 a 7 años, de 8 a 12 y de 12 a 15-18 años. El tema principal es el socorrismo, les hago hacer deporte acuático y también trabajo en arena. Aparte de lo físico, trato de ver el tema un poco humano, de ayudar sin recibir nada a cambio, que sean empáticos. Como hoy en día el tema de la escuela es un poco más complicado, ahora solo estoy con los más grandes, salimos a hacer deporte. Pero desde noviembre en adelante ya empieza otro clima, la temperatura del agua cambia, pero siempre estoy haciendo algo con ellos. Les inculco el tema del respeto entre ellos, ser siempre perseverantes, no todo es fácil, yo les digo que el que quiere seguir con esta profesión, bueno y el que no, que le sirva como deporte. La base de mi taller es la formación de ellos en lo humano, eso es a lo que yo le doy prioridad. También a mis chicos les enseño las técnicas de nado, como enfrentarse a situaciones adversas en la playa, como asistir a una persona con problemas, primeros auxilios, capacidad física eso es a lo que le doy más énfasis en mi taller”.

Sobre los requisitos que se solicitan para ingresar para ingresar al taller de socorrismo, Andy enfatiza en que, “primero que todo se tiene que tener un permiso de los padres, me firman un papel en el cual ellos están conscientes de que los chicos entran a mi escuela y lo principal es que los chicos tengan ganas, los riesgos también que como personas podemos tener como profesores, que ellos estén al tanto de lo que se hace y por supuesto también le pido a los padres que le realicen a sus hijos un chequeo general médico antes de ingresar al taller”.

El socorrismo que realizan se lo autogestionan ellos mismos y por aquello el salvavidas contó que, “todo me lo empecé a financiar, al final de cada temporada compraba tres tablitas, unos par de trajes baratos por ahí para poder hacer clases y comencé a juntar de a poco. La Municipalidad me da un aporte mínimo para el taller, a las 8 de la mañana salgo de mi casa para ir a buscar a los chicos porque la clase comienza a las 9, después los voy a dejar, en eso como que se usa más que nada el aporte de la Municipalidad. Todo lo que tengo es lo que he invertido en mi escuela”.

Sobre si alguna vez han recibido algún reconocimiento por parte de alguna institución por la labor que realizan día a día, verano tras verano, Víctor mencionó que no han recibido ninguno, que lo importante es seguir avanzando pero que tampoco se cierra a la posibilidad de si alguien algún día les quisiera hacer un reconocimiento por la labor que realizan.

Para finalizar se refirió a sobre si ha tenido que vivir alguna situación límite indicando que, “todas las circunstancias, lo que pasa en la playa no hay nada que no sea límite, en mi caso todos los rescates que he hecho han sido a tiempo, siempre haciendo una buena vigilancia en la playa, a mis salvavidas siempre les digo que tienen que estar en la orilla cosa de no perder ningún segundo. Yo siempre le digo a los chicos que esto pueden verlo como un deporte o como salvavidas profesional, pero antes de serlo hacemos un contrato con Dios, para dar la vida por salvar otra, si tú aceptas ese contrato vas a estar dispuesto a salvar a cualquier persona. Situaciones límites siempre hay en la playa, todos mis rescates han sido a mi favor y mi asistencia a otros salvavidas también, porque de repente son cabros que están conociendo la playa y los nervios los traicionan y en ese momento tú tienes que estar ahí apoyándolos”, cerró diciendo.