Un amplio operativo policial llevado a cabo en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, terminó con al menos 121 personas muertas, convirtiéndose en la intervención más letal en la historia reciente de la ciudad.
La acción fue realizada por cerca de 2 500 agentes, apoyados por vehículos blindados, en los barrios de la favela de la Penha y del Complexo do Alemão. El objetivo era hacer cumplir unas 100 órdenes de detención dirigidas a miembros de la organización criminal Comando Vermelho.
Durante la operación se registraron 81 detenidos, la incautación de 93 fusiles y medio tonelada de drogas. Los enfrentamientos provocaron bloqueos viales, suspensión del transporte público, cierres de escuelas y centros de salud.
La Defensoría Pública del Estado de Río de Janeiro informó que los cuerpos de los fallecidos —todos hombres, según los testimonios recabados— fueron encontrados apilados en una plaza de la favela de la Penha, en medio de angustia de los vecinos que buscaban a sus familiares.
Por su parte, el gobernador Cláudio Castro reconoció que la cifra confirmada era de 58 muertos, aunque advirtió que el número “seguro cambiará”.



