Este día fue declarado por la UNESCO con la finalidad de ayudar a concientizar a la población de la utilidad de esta práctica y, contribuir con ello a cuidar el medio ambiente. –
El día 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje con el objetivo de concienciar a la sociedad acerca de la importancia que tiene tratar los desechos como corresponden, para no contribuir al cambio climático, y así proteger el medio ambiente y el planeta. Este día fue declarado por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con la finalidad de ayudar a concientizar a la población de la utilidad de esta práctica y, contribuir con ello a cuidar el medio ambiente.
En este contexto, el reciclaje es el proceso de tratamiento de materiales desechados para reintroducirlos en el ciclo de producción. Es decir, un desecho que se vuelve a introducir en el ciclo de vida, lo cual permite hacer un mejor uso de los recursos naturales, reducir el impacto medioambiental de nuestros hábitos de consumo e idear formas creativas de rediseñar nuestros objetos y darles nueva vida.
El origen de los símbolos del reciclaje va unido a Gary Anderson, un estudiante de último curso de la Universidad de California del Sur, el cual fue ganador de un concurso de diseño organizado por la Container Corporation of America como parte del primer Día de la Tierra en 1970.
Gary Anderson creó un logo basado en el símbolo de Möbius en forma de triángulo, donde cada una de sus tres flechas representa uno de los pasos del proceso de reciclaje: recogida de materiales para reciclar, el proceso mismo del reciclaje y la compra de estos productos reciclados, de manera que el sistema continúa una y otra vez.
Hay que recordar que, según un artículo publicado por “el ágora” (diario del agua), a nivel mundial se producen más de 2.100 millones de toneladas de desechos cada año y que tan solo un 16% (323 millones de toneladas) de esa basura es reciclada. Lo que supone un triple castigo para nuestro planeta: los residuos ahogan los ecosistemas y acaban con la biodiversidad; seguimos consumiendo recursos cada vez más reducidos y explotando una tierra agotada; y finalmente continuamos consumiendo energía y emitiendo gases de efecto invernadero para producir más y más objetos nuevos.
Hay que tener en cuenta también, que reciclar ahorra más de 700 millones de toneladas en emisiones de CO2 al año. Entonces, ¿Te imaginas lo que se ahorraría si subiera la tasa de reciclaje de ese pobre 16% a nivel mundial?




