Las Federaciones y el Capítulo Médico del Hospital Psiquiátrico del Salvador han alzado la voz ante la grave situación que afecta tanto la calidad de la atención como el bienestar de los funcionarios del hospital. En una declaración pública, señalaron la creciente crisis que se ha agudizado más con el tiempo.
Álvaro Cavieres, médico psiquiatra del hospital, explicó que “tenemos dos problemas muy graves en estos momentos. Un retraso en la renovación de la infraestructura y en la puesta al día de los procesos de gestión del hospital”. Esta situación, agravada por la inestabilidad directiva, ha generado incertidumbre y un ambiente laboral adverso, sin que se hayan atendido las solicitudes de intervención externa que datan de 2022.
Entre los problemas más críticos, destacan la reciente clausura de la sala de hospitalización Infanto-Juvenil, cuya atención fue trasladada al Hospital Carlos Van Buren, afectando la calidad y seguridad de las prestaciones. Además, una gran parte de las camas para adultos sigue bloqueada por falta de médicos, lo que impide una atención adecuada y oportuna.
El presidente del Colegio Médico, Ignacio Latorre, también se refirió a los desafíos que enfrenta el hospital: “Este hospital ha tenido serios problemas de gestión. No cuenta con un financiamiento suficiente para funcionar a los estándares adecuados y no cuenta con infraestructura adecuada. Además, no tiene financiamiento para nuevos proyectos para mejorar la infraestructura (…) Acá están las ganas y el compromiso de los funcionarios, pero no están los recursos, ni humanos, ni de financiamientos”. Latorre subrayó que “lo que es peor es que se ha permitido un recambio de directores de este hospital que impide cualquier gestión adecuada. Este hospital necesita un liderazgo que sea capaz de conseguir insumos y equipamiento de financiamiento para dar una atención digna y oportuna”.
Asimismo, el escrito indica que la posible reubicación de la unidad de Salud Mental de San Antonio al antiguo edificio del Hospital Claudio Vicuña también ha generado preocupación, especialmente porque esta decisión se ha tomado sin la participación de la comunidad hospitalaria, lo que podría comprometer aún más la calidad de la atención.
Ante este panorama, los profesionales del hospital solicitan la implementación de un modelo de gestión participativo que considere distintas visiones, y un rediseño de la estrategia de reclutamiento y retención de especialistas. Exigen que ninguna medida ponga en riesgo la atención de los usuarios ni exponga a los equipos de salud a riesgos administrativos o legales, y hacen un llamado a un liderazgo inspiracional y transformacional para superar esta crisis.





