La Armada quitó la estatua del excomandante José Toribio Merino ubicado en el frontis del Museo Marito Nacional de Valparaíso, siendo reemplazada por la de un joven Arturo Prat.
Está medida se llevó a cabo tras la decisión de la Corte de Apelaciones de Santiago, que acogió un recurso de protección ingresado por víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
El fallo de la Corte señala que aunque no se desconoce la condición de excomandante en jefe del ejército de Merino, fue en aquel cargo que «participó y dirigió las fuerzas Navales en contra del gobierno de la época, legítimamente constituido y que, a contar del 11 de septiembre de 1973, se instauró en el país un régimen facto».
Luis Mariano Rendón, abogado que presentó la acción judicial en la Corte de Apelaciones, y señaló que «Toribio Merino, cómo es sabido, fue el cabecilla del golpe de Estado de 1973, usurpador del mando de la Armada, no era el legítimo comandante en jefe (…) Merino, en su calidad de integrante de la junta de Gobierno es uno de los principales responsables de todos los crímenes, de todas las violaciones de derechos humanos cometidos en dictadura».
En ese sentido, el abogado agregó que es inaceptable en cuanto a derechos humanos, que desde la Armada se le haga un homenaje a «un violador», en relación a los tipos de delitos y vulneraciones que se cometieron tras el golpe.





