Un reciente estudio realizado por el Instituto de la Vivienda de la Universidad de Chile reveló que el comercio callejero en Valparaíso aumentó un 133% durante la pandemia de COVID-19. El análisis, liderado por la académica Paola Jirón y el arquitecto Lautaro Ojeda, evaluó el impacto espacial y social del comercio informal en tres sectores clave de la ciudad: calle Bellavista, Avenida Pedro Montt y Avenida Uruguay.
El informe, titulado “Impacto espacial de las estructuras humanas del comercio callejero informal sobre el espacio público”, destacó cómo los comerciantes informales se adaptaron utilizando «estructuras humanas», como carros de supermercado, mesas plegables y telas para sus puestos. Estas estructuras crecieron tanto en cantidad como en complejidad, reflejando la necesidad de los vendedores de maximizar su espacio y recursos en condiciones de alta vulnerabilidad económica.
El estudio reveló un aumento significativo en la participación de mujeres en el comercio callejero, pasando de un 36% en 2013 a un 53% en 2023. Según la profesora Jirón, esta tendencia está estrechamente ligada a los roles de cuidado: “Trabajar en el comercio informal permite a muchas mujeres estar cerca de sus hijos o familiares, en un sistema que combina lo formal y lo informal”.
Durante la pandemia, los puestos informales en Valparaíso pasaron de 812 a 1.067. En Avenida Pedro Montt, por ejemplo, aumentaron de 405 a 524. Este crecimiento no solo refleja una mayor precarización laboral, sino también la coexistencia de comerciantes independientes y redes vinculadas a prácticas ilícitas, como señaló Ojeda: “El comercio callejero incluye desde trabajadores autónomos hasta personas sometidas a redes de explotación o asociaciones ilícitas”.
El informe también vinculó este fenómeno a un aumento general de la informalidad laboral en Chile, que pasó del 4,4% en 2003 al 9,4% en 2022, según datos del Censo y la Encuesta Nacional de Empleo. La investigadora Jirón añadió que la pandemia dejó a muchas personas en mayor vulnerabilidad, llevándolas a combinar trabajos formales e informales.
El estudio concluye con la necesidad de abordar el comercio callejero como parte de un sistema más amplio, que contemple la relación entre lo formal y lo informal en el espacio público y el mercado laboral. “No se trata de erradicar el comercio informal, sino de comprenderlo como una expresión de las desigualdades socioeconómicas y urbanas que enfrentamos”, destacó Jirón.





