El desempleo en la región de Valparaíso ha alcanzado un preocupante 8,7% durante el trimestre móvil de abril a junio de 2024, marcando un incremento de 0,3 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año pasado, es decir 9 de cada 100 trabajadores de están desempleados. Este índice sitúa a la región por encima de la media nacional y la coloca en la sexta posición más alta del país. Sin embargo, un fenómeno que llama la atención es el aumento de la informalidad laboral, que ha alcanzado un 30,9%, manteniéndose por encima del 30% durante casi un año.
La pregunta que surge es: ¿por qué los porteños prefieren la informalidad laboral? Diversos factores contribuyen a esta tendencia, que está impactando de manera significativa en la economía local.
Uno de los motivos principales es la flexibilidad y autonomía que ofrece el trabajo informal. Muchos trabajadores optan por la informalidad porque les permite manejar mejor sus horarios y responsabilidades, algo que resulta especialmente atractivo para quienes tienen que equilibrar trabajo y vida personal.
Las barreras para acceder al empleo formal son otra razón crucial. Las regulaciones laborales, los requisitos de experiencia y la burocracia en el proceso de contratación pueden disuadir a muchas personas de buscar empleo formal. En cambio, la informalidad ofrece una vía más rápida y sencilla para generar ingresos.
La inestabilidad y la falta de oportunidades en el mercado laboral formal también juegan un papel importante. Sectores como la industria manufacturera, las actividades de alojamiento y servicios de comida, y las actividades profesionales han sufrido caídas significativas en el número de empleados. Esta situación lleva a muchos trabajadores a optar por empleos informales como una solución temporal o permanente ante la falta de alternativas.
El presidente de la Asociación de Empresas de la Región de Valparaíso (ASIVA), Alfonso Salinas, expresó su preocupación por esta tendencia y destacó en El Mercurio de Valparaíso la necesidad de encontrar soluciones creativas y técnicamente sólidas para revertir el estancamiento económico. Salinas también señaló que la falta de inversiones portuarias y en la reactivación de la zona patrimonial de Valparaíso están limitando el crecimiento económico de la región.
Marcela Pastenes, gerente general de la Cámara Regional de Comercio de Valparaíso, alertó sobre el impacto negativo en el sector turístico y destacó que, aunque hubo un repunte en la actividad turística en mayo, estos indicadores positivos no han sido suficientes para revertir la tendencia a la baja.
Por su parte, el Seremi de Economía, Marcelo Arredondo, subrayó la importancia de aumentar la inversión privada y pública para generar más empleos formales y así mejorar el mercado laboral de la región. Arredondo indicó que se deben dirigir esfuerzos hacia la formalización de empresas mediante programas como Corfo y Sercotec.
Asimismo, Claudio de la Horra, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la UNAB Viña del Mar, resaltó la necesidad de un análisis más profundo de las caídas en la industria y las actividades profesionales, más allá de los factores estacionales que afectan al sector turístico.
Finalmente, cabe señalar que en las estadísticas no se toma en cuenta el comercio ambulante y, por lo tanto, surgen algunas interrogantes respecto al tema planteado como ¿Por qué la región sigue siendo tan atractiva para las personas que buscan trabajar y para la emigración?





