El nombre de Hugo Bustamante resuena en los rincones más oscuros de Chile, conocido infamemente como el «asesino del tambor». Este alias, ligado a la brutalidad de sus crímenes, cobra un nuevo matiz con el descubrimiento de dos nuevas víctimas gracias al trabajo de la periodista Ivonne Toro. No obstante, una sexta víctima que logró sobrevivir emerge en la lucha para que los delitos de Bustamante no queden impunes con el paso del tiempo.
El pasado viernes 7 de junio, un equipo de la Policía de Investigaciones (PDI) volvió a la escena del crimen en la que Ámbar Cornejo fue asesinada en 2020. El propósito: nuevos peritajes tras la confesión de Bustamante en una entrevista con Ivonne Toro. Aquella jornada, la PDI encontró los restos esqueléticos de Helena Hinojosa y Eduardo Páez, desaparecidos en 1996.
La relación entre Bustamante y Páez se remonta a su tiempo en prisión (poco antes de 1993), donde forjaron una aparente amistad. Sin embargo, un conflicto por dinero desató la furia homicida de Bustamante, llevando a la trágica muerte de Eduardo y su madre. Este doble homicidio, aunque prescrito por ley, no es el único crimen que estremece en la cronología de atrocidades de Bustamante.
En 2005, Hugo Bustamante, recién salido de prisión, inició una relación con Verónica Vásquez y se mudó con ella y su hijo, Eugenio Honorato. Los problemas económicos generaron tensiones que culminaron el 8 de enero de 2005, cuando Bustamante asfixió a Verónica durante una discusión. Al intervenir Eugenio, también fue estrangulado. Bustamante ocultó los cuerpos en un tambor de agua con cal y yeso, trasladándolo a su nueva residencia. La policía descubrió el macabro hallazgo el 25 de enero, tras una denuncia por un olor sospechoso. Bustamante fue arrestado y condenado a 27 años de prisión por los homicidios cometidos.
Sin embargo, en 2016, la jueza Silvana Donoso otorgó libertad condicional a Bustamante, quien regresó a Villa Alemana. Allí conoció a Denisse Llanos y se mudó con ella y su hija, Ámbar Cornejo.
La verdadera esperanza de justicia renace con la historia de la sexta víctima, una menor de edad que logró escapar de las garras del «asesino del tambor» en 2019. Su relato podría cambiar el destino legal de Bustamante. En un reportaje emitido por el medio T13, el fiscal jefe de Villa Alemana, Osvaldo Basso, describe el modus operandi de Bustamante como «brutal», detallando cómo asesinó a Verónica y su hijo, sellando su condena por estos hechos.
El caso de Helena Hinojosa y Eduardo Páez parecía cerrado por la prescripción, pero la existencia de una sexta víctima podría mantener vivo el proceso judicial. Esta menor, bajo el cuidado de Denisse Llanos, madre de Ámbar, sufrió abusos sexuales reiterados por parte de Bustamante y la misma Llanos en el segundo semestre de 2019. Este dato crucial implica que los delitos de Bustamante no prescribirían, asegurando que el juicio por sus crímenes continúe.
El brutal asesinato de Ámbar Cornejo en 2020 dejó a Chile en estado de shock, opacando momentáneamente la lucha de la sexta víctima por justicia. Sin embargo, su testimonio es esencial para mantener la búsqueda de justicia activa. El Ministerio Público sostiene que estos delitos interrumpen la prescripción de los hechos de 1996, según declaró el fiscal Basso al medio antes mencionado.
Actualmente, Hugo Bustamante cumple una condena de presidio perpetuo calificado solo por el asesinato de Ámbar Cornejo. Pero con cada nueva revelación y la voz de los sobrevivientes, la historia del «asesino del tambor» continúa escribiéndose, marcada por el dolor, la esperanza y la búsqueda incansable de justicia.





