El procedimiento se desarrolla en un predio de 7,5 hectáreas perteneciente a Esval, donde originalmente vivían cerca de 2 mil personas. Quienes deban abandonar el lugar podrán acceder a albergues habilitados por las autoridades.
Este jueves comenzó el desalojo de la Toma Yevide en San Felipe, procedimiento que permitirá recuperar un terreno perteneciente a Esval y que posteriormente será sometido a un proceso de demolición. Así, el operativo se desarrolla luego de que la mayoría de las familias abandonara el lugar de manera voluntaria tras ser notificadas.
En concreto, el predio tiene una superficie cercana a las 7,5 hectáreas y llegó a albergar alrededor de 400 viviendas. Sin embargo, durante las últimas semanas gran parte de los residentes retiró sus pertenencias y desarmó sus casas, por lo que actualmente permanecerían menos de 100 familias en el sector.
Asimismo, el despliegue comenzó durante la madrugada y se mantiene controlado, pese a que durante la noche se registró la quema de escombros y otros materiales. De hecho, cerca de las 5:30 horas se observó humo proveniente del terreno, situación que no habría generado mayores complicaciones para el procedimiento.
Por otro lado, Carabineros dispuso un amplio operativo de seguridad con más de 20 vehículos, incluyendo unidades del GOPE y la SIP, además de apoyo proveniente de la Región Metropolitana. A ello se suma la presencia de la Policía de Investigaciones y vehículos de Chilquinta, mientras se espera el ingreso de la maquinaria contratada por Esval para comenzar las demoliciones.
Finalmente, las personas que sean desalojadas podrán acceder a alojamiento transitorio en dos albergues habilitados en calle Salinas y Abraham Ahumada. En caso de ser necesario, además, se contempla habilitar un tercer recinto en el Gimnasio Samuel Tapia Guerrero.





