La muerte de Camila Rojas Díaz, médica veterinaria egresada de la Universidad Austral de Chile (UACh), provocó conmoción entre sus cercanos y en la comunidad universitaria. Tras conocerse su fallecimiento, surgieron denuncias relacionadas con presuntas situaciones de maltrato y acoso laboral que la profesional habría experimentado durante su desempeño en una clínica veterinaria de Viña del Mar.
La información sobre su muerte fue difundida por la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UACh, institución donde Rojas realizó su formación profesional y de la que egresó en 2024. A partir de esta publicación, distintas personas comenzaron a entregar antecedentes sobre las circunstancias que habría enfrentado la joven en su lugar de trabajo.
En ese contexto, cercanos y excompañeros de la veterinaria apuntaron a la Clínica Veterinaria Mevetlab, señalando que en dicho recinto se habrían registrado episodios de maltrato psicológico, insultos y descalificaciones hacia trabajadores. Asimismo, algunos testimonios difundidos en redes sociales hicieron referencia a presuntas situaciones de violencia física que habrían sido experimentadas o presenciadas por funcionarios.
Por otra parte, las acusaciones también han generado cuestionamientos respecto de las condiciones laborales existentes al interior del establecimiento. Sin embargo, los antecedentes expuestos públicamente corresponden hasta ahora a testimonios y denuncias de personas vinculadas al caso, por lo que no existe en la información disponible una resolución que establezca responsabilidades sobre estos hechos.
A raíz de la repercusión que alcanzó el caso, desde la Coordinadora 8M Valparaíso expresaron su preocupación y plantearon que este tipo de situaciones deben ser visibilizadas. En esa línea, su vocera, Carla Ahumada, sostuvo que el maltrato psicológico también constituye una forma de violencia y llamó a no abordar lo ocurrido como un episodio aislado.
Finalmente, en medio de las publicaciones realizadas tras el fallecimiento de la profesional, también fueron mencionadas en redes sociales personas que presuntamente tendrían relación con los hechos denunciados y que se desempeñarían en otros recintos veterinarios de la región. No obstante, dichas vinculaciones no han sido acreditadas mediante antecedentes oficiales en la información proporcionada.




