El 10 de noviembre del 2019, Ana Bravo Verdejo fui vista por última vez en las inmediaciones en el Muelle Barón en Valparaíso junto a un hombre.
Pasaron días, semanas y meses, su familia la buscó incansablemente pero no hubo resultados. La búsqueda continuó hasta enero de este año cuando la Fiscalía de Viña del Mar confirmó que un cuerpo que estaba en el Servicio Médico Legal de Santiago correspondía a la persona desaparecida.
El abogado de la familia llamado Carlos Cáceres anunció que solicitará la remoción de la fiscal del caso y manifestó su indignación por el caso.
“Me parece impresentable. Yo no sé cuál es la explicación que va a dar la policía y la fiscalía y entiendo, porque aún no me he reunido con la fiscal, que fue a raíz del apagón… o sea, que si no se produce el apagón los cuerpos siguen allí. Entiendo que hay más”, aseguró.
Magaly Verdejo, madre de Ana Bravo, aseguró ante una entrevista en el Matinal Contigo en la Mañana de Chilevisión que fueron discriminados como familia.
“No sé qué fiscal, detective o carabinero la tomó y se la llevaron a Santiago, mientras nosotros seguíamos en la búsqueda sin saber nada, teniendo el ADN de nosotros”, acusó la mujer.
“Años de búsqueda, buscando en cada cerro, en todos lados; fuimos a Talca, fuimos para todos lados buscándola y nunca la encontramos, y estaba tan cerca”, añadió.
Ante esto, el Servicio Médico Legal aclaró que “en abril de 2020 ingresaron al SML de Valparaíso unas osamentas halladas por personal de Carabineros en Avenida España, las que posteriormente fueron enviadas a Santiago para su análisis por parte de un equipo forense especializado en casos complejos”, explicaron.
“En julio de ese año, la fiscalía local de Valparaíso solicitó al SML realizar pericias de identificación y determinación de causa de muerte. Para ello el organismo forense pidió más antecedentes, especialmente relacionado a presuntas desgracias que le permitiera orientar una identidad. Al no tener respuesta, esta solicitud fue reiterada en varias ocasiones”, añadieron.
“En paralelo, el SML avanzó en la realización de los análisis genéticos de las osamentas, los que quedaron bajo resguardo a la espera de instrucciones de fiscalía”, relataron.
“En diciembre de 2024, y en el marco de la investigación de la desaparición de Ana Bravo Verdejo, la Fiscalía de Viña del Mar ofició al SML a realizar un análisis genético comparativo entre los familiares de esta presunta desgracia y la muestra genética resguardada”, complementaron.
En aquella muestra se confirmó que el cadáver pertenecía a Ana Bravo.
Desde el Ministerio Público en tanto, confirmaron que informaron a la familia del hallazgo del cuerpo en enero del 2025, y aseguraron que siempre existió y permaneció un compromiso permanente a lo largo de la indagatoria para dar con el paradero de la víctima.
Además argumentaron que “esta identificación positiva fue informada directamente a la familia por la fiscalía, con ellos mantenemos permanente contacto, y hemos comprometido además nuestra voluntad de esclarecer las causas de la muerte de Ana Bravo, en la que estimamos habría intervención de terceros”
Finalmente, recalcaron que seguirán indagando para dar con los responsables del crimen.





