Una situación considerada grave por la comunidad educativa mantiene en alerta a autoridades y vecinos, luego de que se detectara la instalación de viviendas construidas de manera irregular al interior del terreno que pertenece a un establecimiento educacional.
El hecho ocurre en la Escuela Naciones Unidas, ubicada en el cuarto sector del cerro Playa Ancha, en Valparaíso, y quedó en evidencia durante una reciente sesión del concejo municipal, instancia en la que se abordó la problemática y sus posibles cursos de acción.
En la ocasión, la concejala Jazmín Murillo (IND) expuso en La Estrella de Valparaíso que el asentamiento informal se ha venido desarrollando desde hace un par de años, pero que en la actualidad la situación se encontraría fuera de control, lo que ha encendido las alertas tanto en la comunidad escolar como entre los vecinos del sector.
Según explicó la edil, el terreno donde se emplaza el colegio pertenece al Servicio Local de Educación Pública (SLEP). No obstante, detalló que la zona actualmente ocupada presenta una fuerte pendiente, lo que dificulta la ejecución inmediata de algún proyecto que permita resguardar el espacio. En ese contexto, indicó que el SLEP ha evaluado solicitar un desalojo administrativo, aunque dicha medida no se ha concretado debido a la falta de una iniciativa definida, como áreas verdes o espacios públicos, que evite una nueva ocupación del lugar.
A lo anterior, Murillo agregó que durante la comisión en la que se analizó el caso, la Dirección de Vivienda del municipio informó que el asentamiento no figura en el catastro comunal de campamentos. Por esta razón, se planteó la necesidad de establecer contacto directo con las familias involucradas, con el objetivo de conocer su situación particular, orientarlas respecto a eventuales subsidios habitacionales y acompañarlas en un eventual proceso de desalojo.
Desde la comunidad educativa, la representante del Centro General de Padres y Apoderados de la escuela, Julie Klimer, señaló al mismo medio antes mencionado que las primeras personas comenzaron a instalarse en el terreno en el año 2022. Con el paso del tiempo, afirmó, la situación se agravó, pasando de una vivienda a cerca de siete, lo que ha generado impactos directos en el entorno escolar.
Klimer sostuvo que la falta de servicios básicos en el asentamiento, como alcantarillado y agua potable, ha derivado en malos olores y presencia de roedores, situación que ha sido observada por los estudiantes, considerando que el espacio forma parte del recinto escolar. Cabe señalar que el establecimiento cuenta con una matrícula superior a los 400 alumnos.
Finalmente, la comunidad educativa presentó una carta a las autoridades solicitando una solución integral, que considere tanto a la escuela y al barrio como a las familias que actualmente ocupan el terreno, entre las cuales también hay niños y niñas que asisten al propio establecimiento.





