El Obispado de Valparaíso informó que el presbítero José Antonio Olguín Gutiérrez fue declarado culpable por la comisión de delitos sexuales, tras un proceso instruido por la Iglesia Católica. Como consecuencia, se le impuso una sanción que le prohíbe de forma permanente ejercer el ministerio sacerdotal.
La investigación canónica se inició en mayo de 2020, mediante un procedimiento administrativo penal instruido por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. Una vez analizados los antecedentes del caso, dicho organismo resolvió establecer la culpabilidad del religioso, aplicándole una pena expiatoria perpetua que restringe el ejercicio público de su sacerdocio.
Si bien Olguín no fue expulsado del estado clerical, desde la Iglesia se aclaró que la sanción impuesta tiene un carácter severo. Así lo explicó el presbítero Claudio Ortiz, quien señaló que se trata de una medida significativa: “altísima porque restringe de manera drástica el desarrollo público de su sacerdocio”.
Ortiz detalló además que el decreto que recae sobre el presbítero “le prohíbe el desempeño de cualquier oficio, cargo, ministerio o función inherente al orden sacerdotal, por ejemplo, no puede ser párroco, tampoco administrar sacramentos como la confesión ni realizar dirección espiritual. Esto le impide, también, presidir otras ceremonias de culto litúrgico”.
En cuanto a los cargos, el sacerdote explicó que no todos los hechos denunciados lograron ser acreditados: “Se le declaró culpable de algunos delitos que se le acusaban, considerando que algunas de las denuncias están prescritas según la legislación canónica, otras no pudieron ser acreditadas, y algunas determinaron la culpabilidad del presbítero”.
Respecto al acompañamiento a las víctimas, desde el Obispado destacaron el trabajo que se ha venido realizando en línea con las directrices impulsadas por el Papa Francisco. En palabras de Ortiz, “uno de los legados del Papa Francisco fue la preocupación por las víctimas de abuso dentro de la Iglesia, por ello estableció como protocolo regular la creación de Oficinas de apoyo o de prevención de abusos dentro de las comunidades eclesiales”.
Por último, agregó que “el Obispado de Valparaíso ha seguido esas indicaciones y desde ese organismo se ha podido acoger y ayudar a distintas personas que han denunciado diversos tipos de abuso eclesial. Algunas de esas ayudas han consistido, por ejemplo, en el apoyo monetario para la atención psicológica y psiquiátrica, y diversos elementos de contención para quienes no se sienten escuchados y han sufrido estos delitos”.





