PADRE NO VIDENTE CRUZA ESTERO CON SUS HIJOS PARA LLEVARLOS AL COLEGIO

En un conmovedor ejemplo de amor paternal y valentía, un padre no vidente de la comunidad de El Salto, Viña del Mar, ha realizado un acto heroico que ha tocado los corazones de todos quienes han conocido su historia. Ha cruzado el estero Marga Marga con sus dos hijos en brazos para que puedan asistir al colegio.

El padre, conocido en la comunidad como Don Fernando, se enfrenta diariamente a una travesía peligrosa en el sector de Los Calicheros. Este acto de sacrificio y dedicación ha mantenido a los niños en su escuela, a pesar de las adversidades que enfrentan en su vida diaria.

Las imágenes de Don Fernando, con su bastón en una mano y sus hijos aferrados a él, han despertado una ola de solidaridad en la comunidad y más allá. Los vecinos, conmovidos por la situación, han alzado la voz para exigir la construcción urgente de un puente que permita a las familias de la zona transitar con seguridad.

«Es inhumano que un padre tenga que arriesgar la vida de sus hijos para que puedan tener acceso a la educación,» comenta María Teresa, vecina de Don Fernando y madre de tres hijos. «Este no es solo un llamado de auxilio, es una demanda justa por los derechos de nuestros niños.»

La situación de aislamiento que enfrenta la comunidad de Los Calicheros se ha prolongado, dejando a las familias sin acceso seguro a servicios básicos y con la constante preocupación de no poder recibir ayuda en caso de emergencia. Aunque las autoridades locales han sido informadas de la situación, la construcción de un puente seguro y estable sigue siendo una necesidad urgente.

«Cada día es un reto, pero no tengo otra opción. Mis hijos necesitan ir a la escuela, y mientras yo tenga fuerzas, los llevaré,» dice Don Fernando con una determinación que deja sin palabras a quienes lo escuchan.

La comunidad de El Salto ahora se une para exigir una solución inmediata. No se trata solo de un puente, sino de la seguridad y el futuro de los niños y familias que viven en esta zona olvidada. Con esperanza y solidaridad, esperan que la historia de Don Fernando inspire a las autoridades a tomar acción antes de que sea demasiado tarde.

Esta historia no es solo una muestra de la valentía de un padre, sino un recordatorio de que el amor y la perseverancia pueden superar los obstáculos más grandes. Sin embargo, es imperativo que no se les deje solos en esta lucha, y que se brinden las condiciones necesarias para que todos los niños puedan acceder a la educación sin poner en riesgo sus vidas.