Estudiantes de la Facultad de Odontología de la Universidad de Valparaíso mantienen una paralización y movilización interna, denunciando una serie de deficiencias en las clínicas donde desarrollan sus actividades prácticas y atienden a pacientes.
Según explican los estudiantes, desde hace tiempo se vienen registrando problemas relacionados con la infraestructura y el funcionamiento de los boxes dentales, además de dificultades con la disponibilidad de materiales necesarios para realizar los procedimientos clínicos.
Uno de los episodios que habría gatillado la actual movilización ocurrió en la clínica A, donde un desperfecto general provocó, según el relato estudiantil, fallas eléctricas, problemas en el suministro de agua y dificultades con la presión de aire de los boxes.
La situación obligó a suspender la atención durante una jornada, cuando algunos pacientes ya se encontraban en medio de sus tratamientos. Los estudiantes señalan que debieron explicar personalmente lo ocurrido a los pacientes y asumir las consecuencias de una situación que, aseguran, no dependía de ellos.
Desde el estudiantado sostienen que el problema no sería un hecho aislado y que también se han reportado dificultades en otras clínicas, particularmente relacionadas con infraestructura y falta de materiales.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a que las soluciones propuestas hasta ahora estarían centradas principalmente en reparaciones puntuales, las que, según los estudiantes, no garantizarían que las clínicas puedan funcionar con normalidad durante el resto del semestre.
“No podemos depender solamente de que venga un técnico cada vez que haya un desperfecto, porque va a atrasar toda la atención de los pacientes”, señalaron.
Los estudiantes también plantean la necesidad de contar con espacios alternativos mientras se buscan soluciones definitivas. Entre las alternativas mencionadas se encuentra la posibilidad de utilizar dependencias del edificio R3, en Reñaca, donde existirían clínicas destinadas a estudiantes de posgrado.
La preocupación, explican, no solo está relacionada con sus actividades académicas, sino también con la continuidad de los tratamientos de los pacientes y los requisitos clínicos que deben cumplir para avanzar en su formación.
“Estamos pidiendo lo básico: tener luz, tener agua, tener la posibilidad de trabajar dignamente nosotros, pero sobre todo trabajar dignamente para nuestros pacientes para que tengan una atención de calidad”, enfatizaron desde el movimiento estudiantil.
Tras una nueva asamblea, los estudiantes decidieron mantener la paralización y continuar las conversaciones con las autoridades de la Facultad en búsqueda de alternativas que permitan garantizar la continuidad de sus actividades clínicas.
“No estamos pidiendo ningún lujo, estamos pidiendo lo básico”, reiteraron los estudiantes, quienes esperan que se implementen soluciones que vayan más allá de reparaciones puntuales y permitan desarrollar su formación clínica en condiciones adecuadas.





