La crisis laboral en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) se profundiza, luego de una nueva ola de despidos que ha generado alarma entre los funcionarios. Desde el Sindicato Alberto Hurtado acusan a la Rectoría, encabezada por Nelson Vásquez, de ignorar compromisos previos y actuar sin diálogo ni medidas que resguarden la estabilidad de los trabajadores.
Todo esto fue expuesto a través de una carta difundida públicamente por el Sindicato Alberto Hurtado, enviada al rector el pasado 13 de marzo, a la que este medio tuvo acceso. En el documento, la organización sindical advierte que la Universidad no realizó ningún esfuerzo efectivo por reubicar o reasignar funciones a los trabajadores desvinculados, lo que vulneraría tanto la normativa interna como el espíritu del contrato colectivo vigente. Según denuncian, la decisión se tomó sin establecer instancias de conversación previas.
La molestia se agudiza al contrastar estos hechos con el discurso institucional. Durante la ceremonia de inauguración del año académico —que contó con la presencia de autoridades empresariales y eclesiásticas— la PUCV afirmó que su compromiso era “poner a las personas en el centro de los esfuerzos institucionales”. No obstante, desde el sindicato cuestionan la coherencia de dicho mensaje, considerando que cerca de 70 trabajadores han sido despedidos en medio de un complejo escenario económico.
Uno de los aspectos más sensibles de la denuncia apunta a posibles prácticas antisindicales. En la misma misiva, se advierte que entre las personas desvinculadas se encuentran trabajadores que participaron activamente en la última negociación colectiva y en actividades de formación sindical. Desde la organización ven con preocupación que esta situación busque debilitar la representación de los trabajadores al interior de la casa de estudios.
Pese a que desde la propia Rectoría se habría asegurado que no se realizarían nuevas desvinculaciones por “necesidades de la empresa”, el sindicato denuncia que la cifra continúa en aumento y el temor a nuevos despidos se mantiene entre los funcionarios.
El Sindicato Alberto Hurtado declaró estar en estado de alerta ante lo que consideran una traición por parte de la administración universitaria. En un clima de incertidumbre y desconfianza, acusan que las decisiones adoptadas por la Rectoría han generado angustia entre los trabajadores, afectando directamente a la comunidad universitaria.







