“Después de eso quería seguir viviendo en Belloto, con sus dos hijos, cerca de mi madre y vivir una vida más tranquila”, agregó el hermano de la uniformada fallecida.
La carabinera asesinada en medio de un procedimiento este último fin de semana de marzo en la comuna de Quilpué, contaba con veintiún años de servicio y esperaba estos últimos nueve meses restantes para cumplir veintidós años en dos mil veinticuatro y así retirarse.
Así lo confirmó Raimundo Olivares, hermano de la sargento y nueva mártir de Carabineros que fue cruelmente asesinada cumpliendo sus labores profesionales en medio de un intento de robo durante la madrugada del domingo en la comuna de Quilpué.
«Este era su último año en Carabineros. Estaba esperando cumplir los 22 años para retirarse, y así sacar una mejor jubilación. Después de eso quería seguir viviendo en Belloto, con sus dos hijos de 12 y 15 años, cerca de mi madre y de nosotros sus hermanos y vivir una vida más tranquila», expresó Raimundo.
Hasta el momento hay dos detenidos y principales sospechosos del asesinato de la sargento, los individuos pasarán a control de detención el próximo miércoles 29 de marzo. Ante esto, el Gobierno anunció querella ante los que resulten responsables por el crimen que azotó al país con un nuevo uniformado fallecido en manos de la delincuencia.





