Crisis en hospital de San Antonio: 17 médicos dejan sus cargos y doctora rechaza asumir dirección (s) tras solicitud de renuncia a directora

La crisis en el Hospital Claudio Vicuña escaló en las últimas horas tras una serie de hechos que evidencian un quiebre interno en el recinto asistencial, marcado por la negativa de asumir cargos directivos y la renuncia de al menos 17 médicos en respaldo a la actual directora.

El conflicto se originó luego del nombramiento de Jeanette Vega como subdirectora médica del establecimiento, decisión adoptada por la directora del hospital, Loreto Maturana. Según diversas autoridades, dicha designación no habría sido informada previamente al nivel central ni al Servicio de Salud Valparaíso-San Antonio, lo que generó cuestionamientos inmediatos tanto en el ámbito político como en el sector salud.

En respuesta a esta situación, el servicio solicitó la renuncia no voluntaria de Maturana, argumentando pérdida de confianza y cuestionamientos a su gestión. Como parte del plan para revertir el nombramiento de Vega, se designó a la doctora Ximena Parada como directora subrogante, con la instrucción de concretar la salida de la exministra del cargo.

Sin embargo, la estrategia no prosperó. Según consignó La Tercera, la propia Parada desistió de asumir la subrogancia, decisión que comunicó mediante una carta en la que advirtió que “la salud no tiene color político y las decisiones deben fundarse en aspectos técnicos”, agregando que el equipo del hospital se ha visto “quebrado” a raíz de la solicitud de renuncia impulsada desde el nivel central. La misiva fue respaldada además por jefaturas clínicas del recinto, entre ellos Alex Gómez, jefe de la Unidad de Paciente Crítico, y Mauricio Cortés, jefe de pabellón.

La negativa de Parada no fue un hecho aislado. Otros profesionales que formaban parte de la línea de sucesión también rechazaron asumir funciones directivas, lo que dejó al hospital sin una conducción clara en medio del conflicto y complicó la implementación de las medidas impulsadas por el servicio.

En paralelo, según lo señalado por el medio antes mencionado, la crisis se intensificó con la renuncia de 17 médicos del establecimiento —incluidos especialistas clave— quienes manifestaron su respaldo a la directora Maturana y cuestionaron los motivos de su eventual salida. En una carta, los profesionales señalaron que la decisión “no obedece a argumentos técnicos, sino a una persecución política”, defendiendo además que el nombramiento de Vega responde a criterios profesionales.

En el documento, los médicos también destacaron la trayectoria de la directora, subrayando su evaluación positiva en el sistema de Alta Dirección Pública, y enfatizaron que su labor se centra en la atención de pacientes, descartando cualquier motivación distinta a la sanitaria.

La decisión de los médicos también generó fuertes reacciones en el ámbito político. El diputado Luis Sánchez calificó la situación como “un escándalo”, cuestionando duramente la eventual salida de los profesionales.

“Es un escándalo que 17 médicos de San Antonio quieran dejar abandonado a sus pacientes por razones políticas. Todo para blindar a la directora del hospital de San Antonio que quería apitutar ahí a la exministra de Boric, que habló con Llaitul que tuvo conversaciones impropias con un terrorista Es impresentable que médicos pongan la vida de sus pacientes en juego”, afirmó.

Por su parte, el diputado Andrés Celis sostuvo que el nombramiento de Vega no fue validado por las instancias superiores del sistema, cuestionando que pudiera tratarse de una decisión “de carácter político más que técnico”, y anunció el envío de un oficio de fiscalización para esclarecer los criterios utilizados.

Por otro lado, desde el Colegio Médico se ha defendido la idoneidad de Vega para el cargo. El presidente regional, Luis Ignacio de la Torre, afirmó que la exministra cuenta con las competencias necesarias y advirtió que este tipo de controversias responde a factores ideológicos, señalando que “la labor de un subdirector médico es gestionar recursos de atención de salud para el beneficio de los pacientes”.

Todo esto ocurre en un escenario donde las decisiones adoptadas por el servicio, encabezado por Juan Patricio Castro, no han logrado contener la crisis, sino que han derivado en un escalamiento del conflicto al interior del hospital, evidenciando dificultades en la coordinación y conducción de la red asistencial.

En medio de este escenario, desde el nivel central se han evaluado planes de contingencia ante una eventual salida masiva de profesionales, incluyendo el envío de reemplazos. No obstante, la situación mantiene en tensión al establecimiento y abre interrogantes sobre la gobernabilidad del recinto y la estabilidad de su equipo clínico.

Así, lo que comenzó como una controversia por un nombramiento específico terminó derivando en una crisis institucional de mayor envergadura, marcada por la pérdida de conducción interna, la movilización del equipo médico y cuestionamientos a la gestión del sistema de salud en la zona.