Simulan tsunami en Viña del Mar: olas podrían avanzar hasta 4 km y proponen evacuación vertical

Un escenario de alto impacto, aunque poco probable -mas no imposible- encendió las alertas en torno a la preparación ante desastres naturales en Viña del Mar. El ingeniero estructural Cristián Cortez planteó que, frente a un eventual terremoto de gran magnitud, la ciudad podría enfrentar un tsunami con consecuencias devastadoras, por lo que insistió en la necesidad de anticiparse y adoptar medidas preventivas.

El análisis, difundido el pasado 6 de abril a través de su cuenta @zonaantisismica, modela el efecto de un sismo de magnitud 9 en la costa viñamarina. Según sus estimaciones, el mar podría avanzar con rapidez por el estero Marga Marga, penetrando hasta 4 kilómetros hacia el interior y dejando fuera de servicio los puentes del sector. Además, en zonas cercanas al Casino de Viña del Mar, la inundación alcanzaría hasta 6 metros de altura, cubriendo completamente el borde costero desde Playa Acapulco hasta la Playa del Deporte.

Según consignó el experto en El Mercurio de Valparaíso, el fenómeno podría extenderse hasta avenida Libertad, llegando incluso a la Plaza O’Higgins, lo que evidencia la magnitud del impacto proyectado. Sin embargo, uno de los factores más críticos es el tiempo de reacción: el primer tren de olas podría arribar en apenas 14 minutos, mientras que evacuar hacia zonas seguras podría tomar más del doble, especialmente en contextos de alta congestión.

Frente a este escenario, Cortez plantea la evacuación vertical como una alternativa clave. Esta estrategia consiste en resguardarse en los pisos superiores de edificios diseñados para resistir este tipo de eventos. De hecho, estudios citados por el especialista indican que la implementación de al menos 14 estructuras de este tipo podría evitar víctimas fatales.

No obstante, el experto —vinculado al CIGIDEN— advierte que aún existen desafíos relevantes. Entre ellos, la coordinación de evacuaciones, la definición de responsabilidades y la habilitación de espacios seguros para la población.

Finalmente, recordó que eventos históricos respaldan este tipo de proyecciones. Mientras el terremoto de 1985 no generó un tsunami significativo, el ocurrido en 1730 —con una magnitud estimada entre 9,1 y 9,3— sí provocó una gran inundación costera, base sobre la cual se construyen estas simulaciones. Un escenario extremo, pero posible, que refuerza la importancia de estar preparados.