La designación de la exministra Jeannette Vega como subdirectora médica de gestión asistencial del Hospital Claudio Vicuña generó reacciones en el mundo político, particularmente desde sectores del oficialismo, donde surgieron cuestionamientos vinculados a su salida del Gobierno en 2022.
El recinto asistencial informó que la exautoridad asumió el cargo el lunes 20 de abril, destacando su incorporación al equipo directivo y agradeciendo, a su vez, la labor del doctor Álex Gómez Macías, quien ejercía la subrogancia. Con ello, se concreta un nombramiento en un hospital clave de la red de salud de la provincia de San Antonio.
No obstante, la decisión fue objeto de críticas. El diputado republicano Luis Fernando Sánchez cuestionó la determinación, recordando el episodio que marcó la salida de Vega del gabinete del Presidente Gabriel Boric. A su juicio, la exministra no debiese desempeñar funciones en un cargo de esta naturaleza, apuntando a la pérdida de confianza derivada de la polémica.
«Me parece descabellado que el Hospital Claudio Vicuña nombre como subdirectora a una ex ministra de Boric renunciada por conversar con Llaitul. Me consta que el Ministerio no estaba al tanto ni de acuerdo. Si la directora de Hospital se arranca en estas, es mejor que renuncie», señaló Sánchez en sus redes sociales.
En paralelo, el diputado Andrés Celis (RN), también abordó la situación y puso el foco en el origen de la designación. Según indicó, tras realizar consultas al Ministerio de Salud, a la Subsecretaría de Redes Asistenciales y al Servicio de Salud Valparaíso-San Antonio, “en ningún momento fue una designación de esas instancias”, atribuyéndola directamente a la dirección del establecimiento, en el marco de sus facultades como hospital autogestionado.
El parlamentario agregó que habría preferido otros perfiles para el cargo, señalando que existen «profesionales con mayor experiencia y competencias para asumir este tipo de responsabilidades». En ese sentido, cuestionó que la decisión pueda interpretarse más como un nombramiento de «carácter político que técnico», adelantando además el envío de un oficio de fiscalización para esclarecer los criterios utilizados.
Celis también enfatizó que el debate no apunta a la trayectoria profesional de Vega, sino al contexto en el que se produce su nombramiento. “Cuando una persona arrastra cuestionamientos públicos relevantes y salió del gobierno en medio de una controversia ampliamente conocida, su designación en un cargo sensible inevitablemente genera dudas y tensiona la confianza ciudadana”, sostuvo.
Cabe recordar que Vega dejó su cargo de ministra de Desarrollo Social y Familia en agosto de 2022, luego de que se conociera un informe policial que daba cuenta de un intento de contacto —a través de su equipo— con el líder de la Coordinadora Arauco Malleco, Héctor Llaitul. En ese momento, el Presidente Boric aceptó su renuncia, apelando a la responsabilidad política tras los hechos.





