CUANDO LAS BUENAS INTENCIONES NO ALCANZAN (ESPACIO DE OPINIÓN PORTEÑA)

La reciente gestión de la alcaldesa de Valparaíso, que consistió en retirar al comercio ambulante de las zonas cercanas al Congreso Nacional, fue un buen inicio para manifestar su intención de ordenar la ciudad. Sin embargo, a medida han pasado los días, no me cabe duda que su esfuerzo por “limpiar” la imagen de la ciudad ha sido solo frente a las autoridades. Así es, esta medida, en apariencia orientada al orden y la seguridad, se enmarca en una lógica que prioriza la estética institucional por sobre las dinámicas sociales reales de nuestra ciudad. El despeje del entorno legislativo fue inmediato y efectivo, pero sólo eso, un despeje, ninguna solución estructural.

Para los porteños, esta acción tuvo un costo social significativo: el traslado del comercio informal a un emblemático parque de la ciudad, ubicado a solo una cuadra del Congreso Nacional. La plaza O’Higgins, recientemente remodelada y consolidada como un espacio de encuentro para la comunidad, ha pasado a convertirse en un mercado improvisado, alterando su propósito original y generando tensiones entre vecinos y locatarios. Lejos de resolver el problema de fondo, la medida simplemente lo desplazó, evidenciando una gestión más preocupada por complacer a la política central que por atender las necesidades reales de su propia comunidad.

Por Alexis Presmita vecino de Valparaíso