El Ministerio de Obras públicas (MOP), a través de la Dirección General de Aguas (DGA), inició el proceso para redistribuir las aguas priorizando el consumo humano. Según indicó el seremi, Yanino Riquelme, no se pudo lograr un acuerdo entre los regantes tras conflictos con Esval.
Como lo estipula el nuevo Código de Aguas, en el sentido de que debiera prevalecer el uso del consumo humano, para el uso doméstico de subsistencia y saneamiento; además, el Código de Aguas exige generar una armonía, un equilibrio entre la función productiva y la preservación del ecosistema”, detalló Riquelme.
Por otro lado, y a través de un comunicado, las Juntas de Vigilancia del Aconcagua afirman qué: «Estamos al límite de la desertificación y el MOP nos pide enviar toda el agua para subsidiar el negocio de Esval».





