No se trata solo de artistas, alfombra roja y transmisión internacional. El impacto económico del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar fue analizado en profundidad en el podcast Alerta Matinal, donde participó Diego del Barrio, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Valparaíso.
Durante la conversación, el académico explicó que la industria global de conciertos mueve cerca de 130 mil millones de dólares al año, con más de 17 mil millones en recaudación fiscal. En ese escenario, el Festival de Viña se inserta como un evento estratégico para la economía regional, particularmente en temporada estival.
Según detalló, los ingresos turísticos en Valparaíso y Viña del Mar alcanzan estimaciones cercanas a los 45 mil millones de dólares, cifras que reflejan la magnitud del movimiento asociado al verano y que encuentran en el Festival uno de sus principales catalizadores.
A nivel local, la Cámara de Comercio ha señalado que durante estas fechas el comercio experimenta un aumento cercano al 20% en sus ventas, impulsado por la alta demanda en hotelería, restaurantes, transporte, comercio minorista y servicios vinculados al turismo.
La ocupación hotelera durante la última semana de febrero bordea el 90%, con valores promedio entre $135.000 y $150.000 por noche. El gasto diario también marca diferencias: un turista extranjero puede desembolsar alrededor de $300.000 por jornada, mientras que un visitante nacional bordea los $150.000 diarios, considerando alojamiento, alimentación, movilización y actividades anexas.
En materia laboral, el impacto tampoco es menor. Se estima la generación de 20 mil empleos directos y 40 mil indirectos, estos últimos vinculados a toda la cadena productiva que se activa alrededor del evento: comercio, servicios, transporte, proveedores, producción técnica y oferta turística en general.
Uno de los puntos más relevantes abordados en la entrevista fue el cambio en las condiciones de la licitación del certamen. Con el nuevo contrato vigente hasta el año 2030, los flujos para la Municipalidad de Viña del Mar aumentan de manera significativa. El monto comprometido pasa de 4.100 millones de pesos a 5.900 millones, es decir, casi 1.800 millones adicionales respecto del contrato anterior.
Y ahí está el punto que deja abierta la discusión. Más allá del show, las cifras muestran que el Festival no es solo una vitrina artística, sino una pieza clave en el engranaje económico de la región. La pregunta que queda instalada es cómo esos mayores ingresos y ese dinamismo se traducen, en el mediano plazo, en desarrollo real para la ciudad y sus habitantes.





