Una grave acusación realizó una mujer que se desempeña en el área de la salud de la región de Valparaíso, actualmente parte de la unidad de rehabilitación de un recinto hospitalario, quien cuestionó públicamente la efectividad de la red de apoyo telefónico 4141 para personas con ideaciones suicidas promovida por el Gobierno.
La profesional, con experiencia en el área de salud mental y adicciones en un CESFAM, afirmó que en reiteradas ocasiones recomendó a sus pacientes recurrir a esta línea en situaciones de crisis. Sin embargo, aseguró que la mayoría de ellos no obtuvo respuesta oportuna ni contención alguna.
“Pese a que tenían esa ventana de claridad en la que deseaban llamar e intentaban hacerlo, nunca obtenían respuesta. A la larga, eso me desilusionó como profesional y dejé de recomendarlo, porque era peor para ellos”, señaló.
Agregó que muchos pacientes intentan buscar ayuda en medio de un estado de desesperación, y al no recibir respaldo de la red de emergencia, sienten que también pierden la última esperanza que les quedaba. “Es como si esa última posibilidad de salvarse también los abandonara”.
Además, criticó el abandono sistemático que sufren los pacientes de salud mental en Chile, no solo a nivel familiar o social, sino también institucional. “En este país los pacientes de salud mental siguen siendo excluidos. Aunque se ha avanzado, esa exclusión persiste”.
Asimismo, manifestó que incluso desde su rol profesional, con el tiempo limitado que se tiene en cada consulta, el esfuerzo por activar redes de apoyo muchas veces se ve frustrado por la ineficiencia de estas mismas: “A la larga, son más un problema que una solución”.





