¿Podemos hacer frente a las Amenazas Naturales? [Columna de opinión]

En al año 2013 la “Organización de las Naciones Unidas” (ONU) junto a la “Organización Meteorológica Mundial” (OMM) trabajaron en conjunto para crear el “Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre el Cambio Climático” (IPCC), quienes en su Quinto Informe de Evaluación concluyen categóricamente que los desastres naturales serán la principal fuente de externalidades negativas para la población, abordando temáticas desde la migración, perdidas de vidas humanas, deterioro ambiental y desbalances fiscales.

Una de las principales evidencias perceptibles por la sociedad respecto a este suceso, son la intensidad y frecuencia con las cuales han ocurrido desastres naturales a nivel mundial en las últimas dos décadas, es más, los desastres atribuidos a fenómenos climáticos en la última década (2005-2015) han sido 335 en promedio anual, lo cual representa un 14% más que el decenio anterior y el doble que en el periodo de 1985-1995. 

Desde 1950 a 2023 el mundo ha presenciado 13.236 desastres naturales, el 44% de ellos ocurren en los países cuya costa limita con el Océano Pacifico. El número de desastres ocurridos en Chile es 113 y sus impactos se entienden como “impactos directos e indirectos”, entendiendo los directos como “perdidas de vidas humanos e infraestructura perdida”, mientras que los indirectos son aquellas perdidas relacionadas a deterioro ambiental, productividad perdida, merma de ingresos familiares, etc.

En Chile, los impactos directos (1950-2023) suman un total de 10.994 fallecidos y $99.986.770 MM USD  (cifra que excede el presupuesto público de un año 2023), sin embargo no existe claridad sobre los impactos indirectos ya que no se ha establecido una metodología de medición, que permita conocer las potenciales complicaciones económicas, sociales y ambientales.

Comprendiendo la complejidad de la situación, es necesarioestablecer indicadores de riesgos y ecuaciones de productividad multifactorial, que permitan estimar los impactos directos e indirectos de los desastres naturales previo a que ocurran. 

Una herramienta como esta permitiría establecer metodologías de inversión público-privado para incrementar la resiliencia, nuevas metodologías de seguros, fondos municipales de emergencia, fondos soberanos para desastres y contabilidad de personas afectadas.

Para que una estrategia como esta sea posible, es necesario ampliar las bases de datos Estatales, especialmente desde el sector privado, por tanto, la pregunta es ¿Están dispuestas las empresas a entregar esta información en post de una mayor resiliencia frente a desastres?

 

Phd© Roberto Gormaz Araya

Profesor de la Universidad Técnica Federico Sant María, Valparaíso.

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