El pasado 2 de enero, Víctor Hidalgo Serrano fue víctima de una violenta agresión por parte de dos personas en estado de intoxicación que pernoctaban en el sector. Tras el ataque, se activó el protocolo correspondiente, contactando a la Armada y Carabineros, y el trabajador fue trasladado a un centro asistencial para constatar sus lesiones.
A pesar de la gravedad de la situación, Erick Fuentes, dueño del concesionario, no ha asumido ninguna responsabilidad ni ha brindado apoyo al afectado, quien ha tenido que costear por sí mismo todos los gastos médicos.
“Todos los gastos médicos han corrido por mi cuenta. En este momento tengo comprometida la vista, no me siento en condiciones de volver a mi lugar de trabajo. Después de siete días de licencia regresé, pero el concesionario no ha tenido ningún acercamiento conmigo”, declaró Hidalgo.
Además de la agresión sufrida, el salvavidas denuncia el estado de abandono en el que se encuentra su lugar de trabajo, señalando la falta de implementos básicos como baños, flotadores, aletas, alumbrado y una enfermería adecuada.
“El concesionario tiene abandonado este lugar de la playa, y nosotros estamos en las mismas condiciones. ¿Quién fiscaliza que estemos bien en nuestro lugar de trabajo? Imagina que en esta playa llegan hasta 1.500 personas, y solo hay dos salvavidas: mi compañero y yo. Ahora que estoy perdiendo visión, prácticamente somos un salvavidas y medio”, manifestó Hidalgo con preocupación.
Ante esta situación, el afectado ha interpuesto una denuncia formal para exigir mejoras en las condiciones laborales, subrayando que la precariedad en la que desempeñan sus funciones no solo los pone en riesgo a ellos, sino también a los bañistas que visitan la playa diariamente.





