El estado de los ascensores de Valparaíso sigue siendo un problema crítico. De los 16 que son propiedad del Estado, solo siete están operativos, mientras que el resto enfrenta paralización por problemas de licitación y restauración.
La falta de mantención y los retrasos han generado protestas de la comunidad, lo que llevó a la formación del movimiento «Ascensores para Valparaíso», que busca agilizar la recuperación de estos históricos medios de transporte. Vecinos y comerciantes advierten que la inactividad de los ascensores no solo afecta la movilidad, sino que también perjudica el turismo y la vida cotidiana en los cerros.
El Ministerio de Obras Públicas anunció la reactivación de las licitaciones para restaurar ascensores como el Larraín y el Villaseca, pero aún no hay fechas claras para su reapertura. La incertidumbre ha generado molestia, ya que algunos funiculares han estado cerrados por más de una década, dejando aisladas a cientos de familias.
Mientras tanto, los pocos ascensores que siguen en funcionamiento operan con alta demanda, provocando largas filas y tiempos de espera. La comunidad porteña insiste en que la recuperación de estos patrimonios debe ser una prioridad, ya que su ausencia afecta directamente la calidad de vida de miles de personas.





