En Chile un gran número de restaurantes se han visto afectados durante la pandemia, tal como le ocurrió a un local de comida en pleno centro de la ciudad de Valparaíso, llamado La Cascada ubicado en Bellavista que tras 31 años han tenido que cerrar sus puertas. En consecuencia, de ello, sus trabajadores fueron despedidos, sin embargo, al momento del pago del finiquito y sueldos pendientes, Ema Jofre dueña de la fuente de soda, desapareció.
En efecto del no pago, sus ex trabajadores decidieron en conjunto realizar una demanda hacía Ema. Sin embargo, la dueña del local desapareció con la finalidad de no ser notificada por parte de la inspección de trabajo y el Juzgado Laboral de Valparaíso. Cabe señalar que desde la inspección del trabajo le señalaron a los perjudicados que, “Mientras ella no reciba la citación no hay nada que hacer”.
Jessica Ahumada fue contratada por Ema Jofre en el año 1990 y nos comenta que por cuenta propia han investigado el domicilio de la dueña, pero se rehúsan a contactarse con ella, negando que ella vive ahí, “nosotros al saber la dirección mandamos un delivery al edificio donde vive, el conserje llamó al apartamento, para la entrega del delivery pero al momento de finalizar la llamada, él nos señala que ella no vive en el lugar, siendo que anteriormente se había comunicado con ella”.
Además, explica que, “A través de su hija nos ha dicho que no nos va a pagar nada porque se fue a la quiebra, y que ya no tiene nada, comentando que está en todo su derecho a no pagar (..) estoy siendo asesorada por varios abogados y me dijeron que el restaurante no está acogido en quiebra, ahora solo esperamos que se presente al juicio laboral ya que nuestra relación es de varios años y necesitamos que nos pague lo que nos debe”. Finalizó Jessica
Otro empleado afectado es Benedico Cayumán fue contratado en 1993, por Emma, como cocinero, planchero y copero en La Cascada, él nos señala que, “el 21 de marzo de 2020 fue el último día que trabaje en La Cascada, después de eso nos acogió a pacto de suspensión por acto autoridad, en junio del año pasado inicie los trámites de jubilación, sin saber que al jubilarme perdería el beneficio del pacto de suspensión. A raíz de todo el estrés y la incertidumbre me enfermé y me dieron licencia médica, estuve con licencia hasta el 30 de diciembre. Mi empleador en ningún mes realizó una llamada hacia mi persona”. Enfatizando Benedicto que Ema nunca le notificó su situación laboral, debido a que el local estaba cerrado, la forma de enterarse fue a través de una llamada realizada por él hacía Ema quien le señaló que estaba despedido ya que el local estaba cerrado, “al despedirme me dijo que no me cancelaría mi remuneración de marzo y quedaba pendiente el saldo de febrero” quién además aún no tiene sus pagos de tres periodos de vacaciones.
Al finalizar esta nota, Ema Jofré no se ha acercado hacía sus extrabajadores para establecer sus pagos ni tampoco se ha querido referir a ello.





