«El lugar es muy, muy sucio y huele muy mal. Nunca he estado en un lugar que apeste tanto a orina tanto como este», declaró el influencer y TikToker europeo Lloyd Brown en uno de sus videos sobre su paso por Valparaíso. Sus palabras, duras y categóricas, causaron revuelo y pusieron nuevamente sobre la mesa una discusión recurrente: el deterioro de la denominada “Joya del Pacífico”.
Pero, ¿es realmente así? Más allá de la percepción externa, Valparaíso enfrenta problemas concretos que afectan su seguridad, su atractivo turístico y su calidad de vida, así es como mencionan algunos porteños que fueron consultados en este reportaje.
Una ciudad atrapada entre la historia y la decadencia
Valparaíso es un nombre sinónimo de patrimonio, coloridos cerros y una arquitectura que remonta a su época de esplendor. Sin embargo, en la actualidad también se ha convertido en un reflejo de abandono: rayados en fachadas, basura acumulada, delincuencia al alza y un comercio ambulante sin regulación visible.
Según datos policiales, algunos delitos han disminuido en comparación con el año pasado, como el robo de vehículos (-30%) y el robo con intimidación (-17%). Sin embargo, otros han aumentado, como el robo por sorpresa, que registró un preocupante incremento del 33%.
En el Barrio Puerto, una de las zonas históricas más emblemáticas de la ciudad, el deterioro es evidente. La Plaza Echaurren y sus alrededores es hoy considerada una zona roja debido a la presencia de narcotráfico, indigencia y vandalismo. Franco Rubio, administrador del restaurante Porto Di Vino, lo confirma: «La inseguridad ha generado desconfianza en turistas y residentes».
Asimismo, agregó que, “en relación con la seguridad en el barrio, en enero y febrero hubo una mejora, gracias al apoyo que llegó desde Santiago a la región. Sin embargo, ese apoyo terminó y, lamentablemente, volvemos a la misma situación de antes: lanzazos, robos de vehículos, de maquinaria, y un ambiente de inseguridad. Era de esperar este retroceso (…) Hay otra vez robos e intentos de asaltos constantes.”
Finalmente, el locatario señaló una situación preocupante: ya que “actualmente, las personas que ‘cuidan’ los vehículos son, en muchos casos, delincuentes o drogadictos, cuando esa función podría ser asumida por Bomberos o el municipio, lo que además generaría ingresos adicionales. Esos fondos podrían utilizarse para comprar más carros de bomberos o mejorar la ciudad”, manifestó Franco Rubio.
Ascensores: vestigios de un sistema en crisis
Una de las postales más icónicas de Valparaíso, también está en crisis. De los numerosos ascensores y funiculares que caracterizaban la ciudad, hoy solo siete están operativos.
Ante la situación, César Andrade, Presidente de la Agrupación de Usuarios y Usuarias de Ascensores de Valparaíso (Ascenval), señaló que “el municipio de Valparaíso trabaja en un plan con objetivos y plazos para mejorar los ascensores de la ciudad. Además, se inició con la limpieza y desmalezado en Artillería y Florida, y luego se intervendrán Monjas y Las Cañas. A mediano y largo plazo, se busca recuperar los ascensores Polanco y Lecheros. Polanco, detenido en 2024, es prioridad, mientras que Lecheros, sin funcionamiento desde 2007, aún espera una estrategia de recuperación”.
Sin embargo, a pesar de lo anterior, menciona que todo está en fase inicial y que “es necesario que el municipio defina una visión clara sobre la futura administración de los ascensores: ¿debe gestionarlos directamente?, ¿debe hacerlo una empresa de transporte público?, ¿o se debe crear una entidad mixta? También es importante definir si la administración se basará en un modelo de transporte o de patrimonio, se podría crear una corporación dedicada exclusivamente a los ascensores como monumentos históricos”.
Comercio ambulante: ¿descontrol o falta de regulación?
El comercio informal es otro de los grandes conflictos que enfrenta la ciudad. En sectores como la Plaza O´Higgins y la Avenida Pedro Montt, han denunciado la proliferación de vendedores ambulantes, lo que ha generado competencia desleal a los comerciantes formales y ha alimentado la percepción de inseguridad de la mayoría de los porteños.
Sin embargo, Juana Moreno, representante de la agrupación Todos Podemos, reclama la falta de diálogo con las autoridades: «Nunca hemos podido hablar directamente con la alcaldesa. Propusimos usar espacios como el Mercado Puerto, pero nos dijeron que era imposible». Además, plantea una solución concreta: «Nosotros estamos dispuestos a pagar una patente, pero por un lugar seguro y digno».
La inseguridad en el Puerto
El testimonio de Susana Contreras, encargada del Café Aduana en Cochrane, grafica la realidad de sectores cercanos a Plaza Echaurren: “Acá por lo general hay mucho robo a autos, donde rompen los vidrios para sacar las cosas que están adentro. De hecho, antes de ayer un cliente mío que trabaja con turistas extranjero me contó que hace poco le rompieron el vidrio del auto y le robaron todas las maletas de los turistas. Para nosotros es muy perjudicial, ya que después la gente no quiere venir”.
“Además, acá al lado de mi local hay un quiosco que es un foco de delincuencia. En un principio eran dos, pero desde que llegamos en 2017 estamos luchando para que los saquen, por lo que la Municipalidad anterior logró sacar uno de ellos. Sin embargo el otro sigue ahí, y es en esos alrededores donde roban autos, se drogan y se acumula suciedad; tanta que tenemos que limpiarla porque lo usan también como baño público”.
Por otra parte, el testimonio de Hugo Escudero, locatario de una Verdulería en el sector Echaurren no es lejano a lo relatado por Susana, ya que menciona que la delincuencia, la venta de drogas y el comercio ambulante se apoderan de la zona.
«El tema de la delincuencia en el sector se ha hablado desde hace mucho tiempo, yo llevo más de 20 años vendiendo y solamente cuando se acercan las elecciones o se quiere mostrar en la televisión esto mejora, pero desgraciadamente durante el año esto no mejora, se ve mucho venta de drogas y el comercio ambulantes hace que está situación se agrave. Necesitamos más fiscalización y la presencia de Carabineros en la zona, por último algún retén o comisaría”, dijo Escudero.
¿Hay solución para Valparaíso?
Las problemáticas de Valparaíso no tienen una única causa ni una fácil solución. Como mencionan los vecinos y locatarios, la combinación de falta de mantención, fiscalización ineficiente y ausencia de políticas públicas efectivas ha llevado a la ciudad a un punto crítico.
La recuperación de los ascensores, una mejor regulación del comercio informal y un plan de seguridad integral son algunas de las demandas urgentes. Mientras tanto, la Ciudad Puerto sigue atrapada entre lo que fue en su pasado y la incertidumbre de su futuro.





