“Si los hombres vivieran bajo la influencia de la mejor parte de ellos mismos, la razón,
no causarían jamás perjuicios a otros”
B. Spinoza filosófico.
Según Aristóteles, El ser humano es un ser social por naturaleza, el que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada para su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios. En su obra de filosofía la Política, el propio Aristóteles afirma, entre otras cosas, que el hombre es un ser social y político.
La democracia tiene como rasgo distintivo el “derecho de las mayorías”. Sin
embargo, esto no significa que se respeten los derechos fundamentales de las
minorías o de las personas individualmente consideradas, Durante los últimos 20 o
30 años, este concepto global, popular, comunitario de Democracia, ha sido
criticado por representar la sustitución de la nación, del pueblo, de la república por
un poder político de turno, ahora bien, Existe una contradicción básica entre el concepto de Democracia y el concepto de Desarrollo, en cuanto a que cada vez que una sociedad tiene que darles prioridad a los problemas de transformación histórica, significa que los actores son estructurales y entonces no pueden existir antes de que exista el sistema social que intenta crear. De tal manera que los procesos de
desarrollo están constantemente dominados por actores estatales, nacionales o extranjeros; por lo que el proceso de Desarrollo no es ni será́ de naturaleza democrática como hoy augura el funcionamiento del país. Ahora bien, en tiempos
de reforma constitucional mientras estamos esperando un nuevo Renacimiento dar
una mayor autonomía a los actores estructurales (grupos profesionales, clases sociales, etc.) existe una luz de esperanza mirado desde un ideario, avanzar a una verdadera democracia desde una variable comunitaria globalizante centrado en la
idea de una sociedad, de una comunidad, de un principio de unidad, revelando hacia un aspecto positivo liberal conceptualizando una pluralidad de intereses y valores, Entonces parece sencillo el cómo combinar este principio de unidad y este
principio de pluralidad, y la respuesta es que la combinación se hace afirmando que
un sistema democrático es un sistema que organiza una pluralidad de intereses
alrededor de una unidad de orientaciones culturales que podría llamarse «valores».
Dichos valores son las discusiones centrales que deben primar a la hora de elegir
la democracia que queremos




